jueves, 11 de octubre de 2012

Niegan la Comunión de rodillas en La Plata



Nos informan que el Padre Julio César Espinosa Arizaga de la Arqudiócesis de La Plata, abusando de la autoridad que le Iglesia le confiere, negó la Comunión de rodillas a dos fieles que se acercaron a comulgar en la Parroquia Nuestra Señora de Caacupé, quienes se sintieron profundamente apenados por la triste situación que les tocó vivir.

Desde esta bitácora queremos aclarar que la comunión de rodillas no está prohibida, sino que por el contrario es promovida por el Sumo Pontífice Benedicto XVI.
Asimismo pedimos rezar por todos aquellos Sacerdotes que desafían las leyes canónicas de la Santa Iglesia Católica.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos recibió en el pasado algunos informes relativos a que en algunas diócesis se negaba la Sagrada Comunión a algunos fieles cuando, al acercarse a recibirla, se ponen de rodillas en lugar de permanecer de pie. Ante ese lamentable hecho, la Congregación consideró y considera que cualquier negativa de dar la Sagrada Comunión a un miembro de la feligresía, fundada en que se encuentra de rodillas para recibirla, es una grave violación a uno de los derechos más básicos del feligrés cristiano, a saber, el de ser ayudado por sus pastores por medio de los Sacramentos (Código de Derecho Canónico, canon 213).

En vista de la ley que establece que “los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos” (C. Canónico 843, § 1), NO debe negarse la Sagrada Comunión a ningún católico durante la Santa Misa, excepto en casos que pongan en peligro de grave escándalo a otros creyentes, como el pecador público o la obstinación en la herejía o el cisma, públicamente profesado o declarado. Se niega la comunión a los excomulgados, por propia definición. 

Aún en aquellos países donde esta Congregación ha aprobado la legislación local que establece el permanecer de pie como la postura para recibir la Sagrada Comunión, de acuerdo con las adaptaciones permitidas a las Conferencias Episcopales por la Institución Generalis Missalis Romani n. 160, § 2, lo ha hecho con la condición de que a los comulgantes que escojan arrodillarse no les será negada la Sagrada Comunión. 
La práctica de arrodillarse para recibir la Sagrada Comunión tiene en su favor una tradición multisecular, y es un signo particularmente expresivo de adoración, completamente apropiado en razón de la verdadera, real y sustancial Presencia de Nuestro Señor Jesucristo bajo las especies consagradas.


sábado, 6 de octubre de 2012

El sexto Mandamiento en palabras del Papa Benedicto XVI



p. 163 El sexto mandamiento: «El texto original de este mandamiento dice en el Antiguo Testamento: «No cometerás adulterio» (Éxodo 20:14; Deuteronomio 5:18). Así pues, este mandamiento tiene, en principio, un significado muy específico. Y es la inviolabilidad de la relación de fidelidad entre hombre y mujer, que no sólo vela por el futuro de las personas, sino que también integra la sexualidad en la totalidad del ser humano, confiriéndole así su dignidad y grandeza.
        He aquí el núcleo de este mandamiento. No hay que situarlo en un contacto incidental, sino dentro del contexto del sí mutuo de dos personas, que al mismo tiempo dicen sí a los hijos; es decir, el matrimonio es la auténtica sede en la que la sexualidad adquiere su grandeza y dignidad humanas. Sólo en él se vuelve sensual el espíritu, y los sentidos, espirituales. En él se cumple lo que hemos definido como la esencia de la persona. Ejerce la función de puente, de que los dos extremos de la creación entren uno dentro de otro, entregándose mutuamente su dignidad y su grandeza.
        Cuando se dice que la sede de la sexualidad es el matrimonio, implica un vínculo amoroso y de fidelidad que incluye la mutua asistencia y disposición para el futuro, es [p.164] decir, que está ordenado pensando en la humanidad en conjunto, y, lógicamente, implica que sólo en el matrimonio encuentra la sexualidad su auténtica dignidad y humanización.
        Indudablemente el poder del instinto, sobre todo en un mundo caracterizado por el erotismo, es formidable, de manera que la vinculación a ese lugar primigenio de fidelidad y amor se torna ya casi incomprensible. La sexualidad se ha convertido hace mucho en una mercancía a gran escala que se puede comprar. Pero también es evidente que con ello se ha deshumanizado, y supone, además, abusar de la persona de la que obtengo sexo considerándola una mera mercancía, sin respetarla como ser humano. Las personas que se convierten a sí mismas en mercancía o son obligadas a ello, quedan arruinadas en toda regla. Con el paso del tiempo, el mercado de la sexualidad ha generado incluso un nuevo mercado de esclavos. Dicho de otra manera: en el momento en que no vinculo la sexualidad a una libertad autovinculante de mutua responsabilidad, que no la enlazo con la totalidad del ser, surge, por fuerza, la lógica comercialización de la persona.
        [El núcleo del mandamiento ] Recoge el siguiente mensaje de la creación: «hombre y mujer han sido creados para ser compañeros. Dejarán padre y madre y se convertirán en una sola carne», leemos en el Génesis. Ahora, desde una óptica puramente biológica, cabría afirmar que la naturaleza ha inventado la sexualidad para conservar la especie. Pero esto que hallamos en un principio como puro producto de la naturaleza, como mera realidad biológica, adquiere forma humana en la comunidad de hombre y mujer. Es una manera de abrirse una persona a la otra. No sólo de desarrollar unión y fidelidad, sino de crear conjuntamente el espacio en el que crezca el ser humano desde la concepción. En este ámbito, sobre todo, surge la correcta unión del ser humano. Lo que primero es una ley biológica, un truco de la naturaleza (si queremos expresarlo así), adquiere una forma humana que propicia la fidelidad y el vínculo amoroso entre hombre y mujer, y que a su vez posibilita la familia.
        p. 165 Ciertamente el sexto mandamiento conlleva el mensaje de la naturaleza misma. La naturaleza regula la existencia de dos sexos para que se conserve la especie, y esto es especialmente aplicable a seres vivientes que cuando salen del seno materno no están en modo alguno preparados y precisan prolongados cuidados.
        En efecto, el ser humano no huye del nido, sino que está siempre metido en él. Desde una óptica puramente biológica, la raza humana está hecha de modo que la ampliación del seno materno debe conllevar el amor del padre y de la madre, para que, pasado el primer estadio biológico, pueda proseguir el desarrollo hasta convertirse en persona. El seno de la familia es casi un requisito de la existencia.
        En este sentido, la propia naturaleza revela aquí el rostro primigenio del ser humano. Este necesita una vinculación mutua duradera. En ella, el hombre y la mujer se dan primero a sí mismos, y después también a los hijos para que éstos comprendan la ley del amor, de la entrega, del perderse. Y es que los que están siempre metidos en el nido necesitan la fidelidad posterior al nacimiento. El mensaje del matrimonio y de la familia, por tanto, es plenamente una ley de la propia creación y no se opone a la naturaleza del ser humano.
        p.166 Sigue siendo cierto que aquí –al igual que en todos los demás ámbitos de los que hemos hablado– existe una tendencia opuesta [a la fidelidad conyugal]. Aquí hay un exceso de poder biológico. En las sociedades modernas –pero también en las sociedades tardías de épocas más antiguas, como por ejemplo en la Roma imperial– podemos observar una erotización pública que fomenta aún más los excesos del instinto, dificultando el compromiso del matrimonio.
        Volvamos a lo que hemos apuntado sobre las cuatro leyes. Aquí vemos dos órdenes diferentes. El mensaje de la  naturaleza nos remite a una unión de hombre y mujer, que es el movimiento natural más íntimo que finalmente se convierte en humano y crea el espacio para el posterior desarrollo de la persona. El otro mensaje es que en cierto sentido también tendemos a la promiscuidad, o al menos a practicar una sexualidad que se niega a restringirse al marco de una familia.
        Podemos reconocer muy bien desde la fe la diferencia de estos dos planos de naturalidad. Uno se presenta realmente como el mensaje de la creación y el otro como una autodeterminación del ser humano. Por esta razón la vinculación al matrimonio siempre implicará lucha. Aunque también comprobamos que, cuando se logra, madura la humanidad y los hijos pueden aprender el futuro. En una sociedad en la que el divorcio se ha vuelto tan normal, el daño siempre recae sobre los hijos. Sólo por esto surge, visto desde la óptica filial, otra demostración de que estar juntos, mantener la fidelidad, sería lo auténticamente correcto y adecuado al ser humano.


"Dios y el Mundo" Benedicto XVI - Una conversación con Peter Seewald

sábado, 29 de septiembre de 2012

Carta del Papa a la FSSPX - según Mons. Tissier de Mallerais



Uno de los cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Mons. Tissier de Mallerais, durante una conferencia pronunciada en Francia los pasados días, en la cual se expresó con términos particularmente duros y absolutamente inaceptables para con la Santa Sede y el Santo Padre, ha revelado que, antes del Capítulo General celebrado en julio, el Papa Benedicto XVI escribió una carta de su puño y letra a Mons. Fellay, superior de la Fraternidad, en la cual afirmó la necesidad de que la FSSPX acepte el magisterio del Concilio Vaticano II y el sucesivo para poder volver a la comunión plena con la Santa Sede. Presentamos nuestra traducción de un artículo publicado en Vatican Insider.

***
El 30 de junio pasado, a pocos días del comienzo del capítulo general de la Fraternidad San Pío X, Benedicto XVI escribió una carta al superior lefebvrista, el obispo Bernard Fellay. La existencia de la carta ha sido revelada por monseñor Bernard Tissier de Mallerais, uno de los cuatro obispos de la Fraternidad, cuyas posiciones contrarias al acuerdo con Roma son conocidas, en el curso de una conferencia dada el 16 de septiembre en Francia, en el Priorato de San Luis María Grignon de Monfort.

Esto es lo que ha dicho el prelado: “El 30 de junio de 2012 – es un secreto que os revelo, pero que será hecho público -, el Papa ha escrito de su puño y letra una carta a nuestro superior general, monseñor Fellay: «Le confirmo efectivamente que, para ser realmente reintegrados en la Iglesia, es necesario ciertamente aceptar el concilio Vaticano II y el magisterio post-conciliar».

“Se trata propiamente – ha comentado Tissier de Mallerais – de un punto de ruptura, ya que para nosotros no es aceptable, y no podemos firmar algo así. Se pueden hacer precisiones, porque el Concilio es tan amplio que pueden encontrarse cosas buenas, pero no es esto lo esencial del Concilio”.

El obispo lefebvriano, durante la conferencia, ha pronunciado palabras muy duras: “No se pueden ceder las armas en plena batalla, no buscaremos el armisticio mientras la guerra prosigue: con Asís 3 o 4 el año pasado; con la beatificación de un falso beato, el Papa Juan Pablo II. Una cosa falsa, una falsa beatificación. Y con la exigencia, recordada continuamente por Benedicto XVI, de aceptar el Concilio y las reformas del magisterio post-conciliar”.

Tissier de Mallerais ha dicho también que “la colegialidad, que destruye el poder del Papa, que no se atreve ya a resistir a las conferencias episcopales”, destruye “el poder de los obispos, que no se atreven ya a resistir a los consejos episcopales”. Ha agregado que el ecumenismo “hace respetar los valores de salvación de las falsas religiones y del protestantismo, de las cosas falsas”, mientras la libertad religiosa “deja con gusto construir libremente mezquitas en nuestros países”.

“Evidentemente – agregó el obispo lefebvrista – nosotros no podemos firmar esto. Sobre este punto no hay acuerdo y no habrá acuerdo”. Y a pesar de las insistencias de la “Roma modernista”, Tissier asegura: “Personalmente, no firmaré cosas así, es claro. Nunca aceptaré decir que la nueva Misa es legítima o lícita, yo diré que ella es a menudo inválida, como decía monseñor Lefebvre. Nunca aceptaré decir: «el Concilio, si se lo interpreta bien, tal vez se lo podría hacer corresponder con la Tradición, se podría encontrar un significado aceptable»”.

Después de haber definido “mentiroso” el texto del preámbulo doctrinal sometido el 12 de junio por el cardenal William Levada a Fellay, el obispo lefebvrista ha dicho que el capítulo general de la Fraternidad, reunido el pasado mes de julio, ha tomado “decisiones muy dulces, suaves”, para “presentar a Roma obstáculos tales que Roma no se atreva ya a importunarnos”, poniendo “condiciones prácticamente irrealizables para impedir que nos hagan nuevas propuestas. Pero el demonio es maligno, y yo pienso que ellos volverán al ataque y yo me preparo delicadamente también a defendernos, y la Fraternidad se defenderá”.

Fuente: La Buhardilla de Jerónimo

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿ Una voluntad hostil a Benedicto XVI ?




Publicado en el blog Sacro & Profano


Benedicto XVI es un Papa que gobierna. Sigue de cerca los problemas y aplica soluciones concretas según su nada despreciable experiencia en el comando concreto de la Iglesia universal. Algo que puede gustar o no, pero que está por demás acreditado. Ejemplos sobran, como demostramos hace apenas unos días este espacio. ¿Por qué entonces existe y se difunde públicamente una idea totalmente opuesta? ¿De dónde surge la percepción de un pontífice solo, enfermo e incapaz? ¿Es errado pensar en una voluntad hostil, más o menos articulada, al obispo de Roma?


Corría el mes de enero de 2009. Eran todavía tiempos relativamente serenos e insospechados en el ministerio apostólico de Joseph Ratzinger. Nada (o casi nada) podía presagiar el terrible escándalo que, exactamente tres años después, se abatiría sobre la Santa Sede con la publicación de las primeras cartas confidenciales de una larga serie y que darían inicio al escándalo del “vatileaks”.


En esas semanas comenzó a circular en la Curia Romana un dossier inquietante. De escritorio en escritorio se fue propagando un informe que, a la postre, sería realmente profético… aunque en sentido negativo. Un texto que intentaba responder a la misma pregunta aquí planteada: ¿Existe realmente una oposición al Papa en El Vaticano? Escrito originalmente en francés y publicado en la revista “L’Homme Nouveau”, presentamos ahoraen exclusiva y en español una primera parte de este expediente. Es importante encuadrar el artículo en su época histórica y los elementos a disposición en su momento; aún así es sumamente útil para comprender la magnitud de aquello que está en juego hoy en el centro de la cristiandad.



¿EXISTE UNA OPOSICIÓN ROMANA AL PAPA?
L’Homme Nouveau. No. 1437 del 17 de enero de 2009
Por el Padre Claude Barthe


Regularmente, llegan preguntas a las oficinas de L’Homme Nouveau. ¿Por qué razón tal o cual prelado ha podido lanzarse en una declaración tan evidentemente contraria al Catecismo? ¿Por qué tal decisión del Papa encuentra una oposición tan fuerte en los medios eclesiásticos? Esas preguntas no provienen de aquellos que han hecho profesión de oponerse a la Iglesia. Al contrario, dichas preguntas manifiestan una fidelidad intacta pero también una herida abierta. Por esta razón hemos decidido realizar una encuesta, por el honor del Papa y la defensa de la fe de los fieles, con el fin de saber quiénes son esos “lobos” que mencionaba Benedicto XVI en la homilía de su entronización, cuando pidió que oraran por él.


Conforme avanza el pontificado de Benedicto XVI, se muestra su voluntad de restablecer con prudencia y tenacidad el orden de una Iglesia conmocionada en todas sus partes desde hace casi medio siglo.


Restablecer el orden, ¿principalmente en qué aspectos? Para mañana, muchos esperan una “reforma de la reforma” litúrgica, que anuncie la cualidad de las celebraciones pontificias. Enseguida, algunos piensan que podría surgir una “reforma de la reforma” doctrinal en aquellos puntos del Vaticano II que a menudo han dado lugar a una “interpretación de ruptura”. Sin embargo en lo inmediato, es una “reforma de la reforma” política lo que ocurre; los hombres “de ruptura” son aquellos, que han sido reemplazados, unos después que otros, en los puestos de responsabilidad por los hombres “de continuidad” – para utilizar los mismos términos del discurso de Benedicto XVI a la Curia del 22 de diciembre de 2005 – , los prelados en la línea del Papa, teólogos, liturgistas, administradores, especialmente sobre ese tablero tan complejo que constituye la Curia romana. ¿Que no ha sido muy rápido? Hay que tomar en cuenta que poner en vigor la “hermenéutica” del Vaticano II por muy concreta y eficaz que pueda ser, la que van a ejercer en los actos de los hombres nuevos en sintonía con los sacerdotes y los fieles que quieren voltear la página de un periodo desastroso, encuentra dificultades y resistencias extremadamente poderosas y determinadas.


Un viaje simbólico


Para sorpresa de los medios, que en forma poco inteligente anunciaron que el viaje a Francia del Papa “integrista” sería un fracaso, porque no pudieron analizar finamente el alcance de su éxito, Benedicto XVI reunió a su alrededor a un catolicismo nuevo – constituido por sacerdotes “identificados” , por fieles en su mayoría jóvenes, por familias evidentemente muy practicantes – , en el cual la aportación de todas las “fuerzas vivas”, comunidades nuevas, tradicionalismos de todas sensibilidades, escuelas católicas que renacen, escultismo, fue visiblemente mayoritaria. Sin embargo no hay que exagerar la importancia del número – la misa en los Inválidos reunió a sacerdotes y fieles que venían de todas partes de Francia – ni su homogeneidad bastante indecisa, esencialmente carente de pastores diocesanos y locales que le imprimieran un diseño reformador, misionero e inevitablemente político. Pero ese catolicismo con una nueva cara muestra al menos una capacidad de movilización que ya no tienen los otros componentes del cuerpo cristiano, envejecidos y agotados.


Es preciso tener en cuenta el peso de la modernidad de la cual no puede escapar, de la impregnación de un individualismo desolador, de un déficit cultural angustioso, del poder de la tentación “burguesa” que se ejerce sobre él, en los diversos sentidos de ese término – moral, sociológico, ideológico, ¿tendrá la fuerza de comprometerse en un proceso de reforma de la Iglesia, en la acepción tradicional de esa palabra, con las exigencias de un retorno disciplinario, ascético, intelectual, doctrinal, cultural y estético, espiritual?


Una transición tranquila


La transición que Benedicto XVI pretende llevar a cabo para hacer salir a la Iglesia de un estado de “apertura”, es decir de disolución en el mundo (el mundo moderno), y para hacerla encontrar de nuevo un estado de verdadera reforma (d’Ecclesia Semper reformanda), es una transición muy tranquila. Parece, en efecto, al tomar en cuenta el estado del enfermo, que la cura solo puede ser homeopática. ¿Sin embargo, no será muy lenta para lograr resultados? En todo caso, en este momento, ese mismo catolicismo, con sus debilidades y sus expectativas, está perfectamente en fase con el Papa elegido en 2005. Pero esa correspondencia es como un arco eléctrico sobre las cabezas de la mayor parte de las elites eclesiásticas en los puestos, todavía estancadas en los modos de pensar y de ser – o más bien de desaparecer – de una interminable crisis postconciliar.


Inclusive en Roma, está siempre sólidamente instalado un grupo de altos funcionarios eclesiásticos “de ruptura” que son todavía más temibles porque se sienten amenazados y que constituyen una verdadera oposición al Papa. El rápido boceto que voy a realizar pretende solamente llamar la atención que merece sobre una galaxia compleja (también evolutiva) y sobre los mecanismos de obstrucción, de freno y de antagonismo que utiliza. (Continúa…)

domingo, 26 de agosto de 2012

La reforma litúrgica de Benedicto XVI






El padre Paul Aulagnier no necesita presentación por ser una  figura histórica del movimiento tradicionalista y autor de varios libros relacionados con las cuestiones planteadas por este medio. Su último libro, La reforma litúrgica de Benedicto XVI, un inventario, ha sido publicado por Godefroy de Bouillon, en una edición de bolsillo que lo hace fácilmente transportable y, de hecho, una obra de divulgación en el mejor sentido del término (124 páginas, 12 €).
En este libro, el autor arranca de la histórica publicación del motu proprio Summorum Pontificum y, desde allí, intenta llegar a conclusiones sobre lo que él denomina la reforma litúrgica del Papa Benedicto XVI. El conocimiento perfecto de la materia, tanto desde una perspectiva práctica como histórica, que tiene el autor hace que este análisis sea importante de leer y conocer. Además, recuerda varios acontecimientos importantes que han afectado a la lenta recuperación de la Misa tradicional en la Iglesia.
Por ejemplo, el padre Aulagnier recuerda que en 1986 una comisión de cardenales instituida por el Papa Juan Pablo II, había sido favorable a la devolución del misal tridentino y el mismo Papa no era hostil. Pero los obispos han impedido cualquier decisión en este sentido por lo que hubo que esperar hasta 2007 para que este reconocimiento se planteara públicamente, en otro pontificado.
Aulagnier disecciona todos los textos importantes sobre el tema y trata de mostrar que “Benedicto XVI considera que el rito romano del futuro deberá ser un solo rito, celebrado en latín o en lengua vulgar, pero basado enteramente en la tradición del rito antiguo“. De ahí la importancia que atribuye, después de años, al libre uso del misal tridentino. Esta posición fue, básicamente, la que el cardenal Ratzinger expuso en las Jornadas Litúrgicas de Fontgombault.
¿Sigue siendo esta posición la del Papa Benedicto XVI?
El texto del motu proprio Summorum Pontificum y la carta adjunta a los obispos no son tan claras. Ciertamente, uno puede imaginar que el Papa fue presionado – y de hecho los obispos franceses y alemanes, por ejemplo, se movilizaron antes de la publicación del Motu Proprio – y ha atenuado su verdadero deseo hasta el punto de contradecir -como subraya Aulagnier- algunos principios del pensamiento de Monseñor Gamber que el cardenal Ratzinger había presentado como referencia.
Más que los textos del Pontífice es su praxis la que parece más mesurada. Si bien hay alguna enseñanza, muy lenta, con el ejemplo de Benedicto XVI, fuera del motu proprio, no ha sido aplicada por la autoridad suprema ninguna decisión práctica para la “reforma de la reforma”.
Ciertamente, el efecto del motu proprio requiere – y esto ya es enorme – que las misas tradicionales aumenten en todo el mundo, pero ninguna reforma del Misal de Pablo VI se ha llevado a cabo en realidad, a excepción de las correcciones en el mundo anglo-sajón de las traducciones litúrgicas, obra decidida antes de la llegada de Benedicto XVI al Pontificado.
Aulagnier termina su libro con una cita de la Conferencia de París de Monseñor Schneider sobre las cinco llagas de la liturgia. Esta conferencia da mucha esperanza en la medida que enumera una serie de problemas. Pero ni el obispo Schneider es el Papa ni ha recibido la misión de corregir la nueva liturgia. Por ello podemos entender al padre Aulagnier cuando dice que es difícil de tratar de la misma manera los dos misales, porque sería dar por resuelto un problema que permanece intacto para quien se mantiene adherido a la Misa tradicional.
El subtítulo de su libro es justo. Estamos todavía en el inventario.
Texto publicado en "TRADICIÕN DIGITAL"

sábado, 18 de agosto de 2012

¿ Encontrará Fe sobre la tierra?




Verumtanen Filius hominis veniens, putas, inveniet fidem in terra? (Lc 18, 8)

Una de las preguntas más enigmáticas del Evangelio se presenta este domingo:¿Cuando venga el Hijo del Hombre, acaso, encontrará fe sobre la tierra?

Pablo VI, en sus famosos diálogos con Jean Guitón, afirmaba que para él constituía una preocupación constante: "Yo me pregunto si estos tiempos no son los aludidos en el interrogante", y agregaba: "(...) a veces se niegan verdades importantes de fe y episcopados enteros callan". Incluso afirmó "(...) puede ser que un tipo de pensamiento no católico llegue a predominar en la Iglesia, pero por fuerte que sea, nunca será el pensamiento de la Iglesia". Sin embargo, en tono esperanzador concluía; " (...) es necesario que subsistan pequeños restos que, por pequeños que sean, desde allí podrá encenderse la hoguera de la verdad y de la caridad".

Así citaba a Pablo VI, el Padre Juan E. Arnau, en una edición del Semanario "Cristo Hoy", en el año 2007. Un escrito de lo más recomendable, sin lugar a dudas. Confieso que la lectura de este párrafo, con que comienza el artículo del P. Arnau, me ha dado mucho que pensar.

En los últimos años, la doctrina de la Iglesia, parece haber sido olvidada. Los postulados de la moral cristiana, han sido expresados con poca claridad en las clases de catecismo y en los sermones, y en no pocos casos simplemente omitidos.

¿Cuantos de nosotros hemos tenido que aprender las verdades de Fe por propia iniciativa, ante la ausencia de nuestros pastores? Se han pretendido "fusionar" ideas de otras religiones con la doctrina de la Iglesia. Se ha llegado al punto de "exportar" modos de oración de cultos protestantes y se los ha incluido, sin ningún escrúpulo, en la celebración del Santo Sacrificio. Se ha contrariado cuanta norma litúrgica se ha podido. No solo se ha profanado la Eucaristía, el tesoro más sagrado de la Iglesia, sino que aquellos que debían velar por ella permanecieron y permanecen en silencio. "A veces se niegan verdades importantes de fe y episcopados enteros callan", así afirmaba Pablo VI hace treinta años, y aún hoy sus palabras tienen una vigencia impresionante.

Me resulta inevitable relacionar estas ideas con la Santa Misa. Hace unos años, yo mismo escribí estas palabras:

"Muchos cristianos somos testigos diariamente de abusos en la celebración de los Santa Misa. Cuantos sacerdotes cometen auténticos sacrilegios mientras celebran, innovando o alterando las ceremonias, añadiendo comentarios propios a las oraciones u omitiendo cumplir con las rúbricas. Cuantos fieles comulgando en pecado o sin la debida preparación.

Estos pecados entrañan una maldad infinitamente superior a cualquier otro. Están dirigidos directamente a la Persona de Nuestro Señor. ¿Cómo es posible que el acto más sagrado de nuestra Fe, la Santa Misa, sea profanado impunemente por aquellos mismos que tienen el gravísimo deber de custodiarlo y celebrarlo? Este debe ser sin duda el más horrendo, vil y bajo de todos los pecados."

¿No es acaso, todo esto fruto de aquel "pensamiento no católico" al que se refiere Pablo VI? ¿No es este el motivo por el cuál infinidad de fieles hemos suplicado por el reestablecimiento del Rito Tridentino? ¡Cuantas almas escandalizadas! ¡Cuantos justos confundidos! Pienso en tantos que en los últimos años y aún hoy, son perseguidos y despreciados por sus mismos pastores y hermanos en la fe, solo por defender la Verdad. Pienso en la voz de los Papas tantas veces desobedecida, olvidada y atacada, no ya por quienes están fuera de la comunión de la Iglesia, sino por clérigos y laicos, que se dicen "católicos". 

¡Cuantas almas perdidas para siempre! ¡Cuantos cristianos inmersos en la ignorancia! Todo ello consecuencia directa de años de enseñar el error u omitir la verdad. Unos pocos "falsos pastores" predicando la herejía, y otros muchos "pastores mudos" evitando corregirlos. Y finalmente, unos pocos que fieles a la tradición de la Iglesia y al Santo Padre, alzan su voz, son perseguidos. Me viene a la memoria aquella otra frase de Pablo VI: "El humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia".

La oración de los cristianos librará a la Santa Iglesia de estos males. La Santa Misa y el Rosario, los modos más prefectos y eficaces. Dos recursos poderosísimos, pues no son medios humanos, sino Divinos. Dones de Dios, que nos asistirán en la lucha contra el maligno.

Es hora de hacer un "mea culpa" y reconocer que hemos rezado y rezamos poco. Recemos pues, por el Papa sobre todo. Sobre sus espaldas cae todo el peso de la Iglesia. Durante su pontificado, ha quedado más que claro que es consciente de la gravedad de esta situación. Pero lo más importante, ha sido que ha actuado consecuentemente, y ha puesto todos los medios para poner fin a esta crisis. ¡No podemos dejar al Santo Padre solo!

Estoy seguro, estimados amigos, que nada de esto les resulta extraño. No hace falta ser un ilumidado, para darse cuenta que en este tiempo, la Iglesia está "crucificada". Como Cristo Señor Nuestro clavado en la Cruz, parece esconder su origen divino. Sin embargo, el Calvario no será eterno. Como su Esposo, la Iglesia surgirá gloriosa de este trance, con todo su esplendor..


"Portae inferi non praevalebunt adversus eam"(Mt. 16, 18) 



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 5 de agosto de 2012

El ustedes y el vosotros en la Liturgia


APUNTES DE UN TRADUCTOR DE SAGRADAS ESCRITURAS

P. Fr. Patricio H. Battaglia O.P.


Sobre los pronombres personales de segunda persona del plural "vosotros" y "ustedes", sus formas pronominales posesivas y la repercusión de su uso en las versiones castellanas de la Sagrada Escritura.

La lengua castellana -como toda lengua- tiene sus formas morfológicas oficiales y diversos usos regionales y niveles según los multiformes ambientes de la vida de los seres humanos.
Nos concierne el tema gramatical de la segunda persona del plural.
En España la forma "vosotros" es familiar, mientras que el "ustedes" pone distancia. En Hispanoamérica "ustedes" se usa tanto en el trato familiar como para poner distancia. Depende del tono.
Pero eso no significa que "vosotros" nos sea ajena o extranjera: ocupa su lugar como forma oficial de la segunda persona del plural especialmente en la lengua escrita, en la poesía y a veces cuando la solemnidad de la ocasión lo requiere. Es un "nivel" del lenguaje que nos es familiar sobre todo por la escuela y la literatura. "Vosotros" es el único pronombre que tiene formas verbales y pronominales propias de la segunda persona del plural en cuanto tal, es decir, del "tú" plural (amáis, amad, vuestro, vuestras, etc.) mientras que "ustedes" ("vuestras mercedes") se usa con las formas verbales y pronominales de la tercera persona del plural (aman, amen, sus, etc.), con la consiguiente ambigüedad.
Las lenguas jóvenes y primarias conocen sólo el "tú" y el "vosotros". Así sucede en hebreo, arameo, griego, latín, gaélico, etc. La introducción de las formas de distancia o cortesanas ("vuestra merced", "vuesarced", "su Majestad", los originalmente femeninos "Lei" en italiano, significando "la sua Signoria" o algo parecido, análogo a "Sie" en alemán) es típica de épocas más tardías y envejecidas del idioma, marcada por la atmósfera cortesana o burguesa de la forma de vida: uno se dirige indirectamente al interlocutor o a los interlocutores con las consiguientes formas verbales y pronominales de tercera persona: "su Señoría quiere"; "ustedes vuelven a sus antiguas costumbres". Con la amplia difusión del pronombre "ustedes" en castellano latinoamericano resultó una notable ambiguedad no sólo en las formas verbales sino especialmente en el posesivo "su/sus", que puede significar "de usted varón", "de usted mujer", "de él", "de ella", "de ustedes varones", "de ustedes mujeres", "de ellos" o "de ellas".
La "segunda persona" gramatical tiene una inmensa importancia en la Teología, especialmente en la Sagrada Escritura y en la Liturgia. Dios es llamado "Tú" por la creatura en la Historia de Salvación, en los Salmos, en las oraciones de la Iglesia. De igual manera, frecuentísimamente Dios se dirige a una segunda persona singular o plural. Dios llama y trata de "Tú" a un patriarca, a un profeta, a su Ungido. Llama y trata de "vosotros" a su pueblo con especial solemnidad y énfasis, tanto en el Antiguo Testamento (es clave de la vocación y de la querella con el pueblo elegido), como en el Nuevo Testamento: especialmente en la relación Cristo-discípulos, Cristo-Iglesia.
El pronombre personal "vosotros", en consecuencia, adquiere una importancia inmensa, con todas las formas verbales y los pronombres posesivos correspondientes que se van hilvanando en el discurso divino. Así vemos, por ejemplo, la maravillosa frase de Isaías 55, 8: "Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos -oráculo de Yahveh-. Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a vuestros caminos y mis pensamientos a vuestros pensamientos".
Dios se dirige a su pueblo en la segunda persona plural y el posesivo ''vuestro'' adquiere un énfasis insustituible. El posesivo "sus", que corresponde a "ustedes" ("sus caminos", "sus pensamientos") es ambiguo. Podría tratarse de una tercera persona del plural "ellos", y el discurso perdería su fuerza. Lo mismo puede verse en la célebre frase de Cristo a María Magdalena en Jn 20, 17: "Le dice Jesús: No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios".
La sustitución de "vuestro" por "su" introduciría una ambigüedad teológicamente inadmisible, mientras que el añadir "de ustedes" destruiría el versículo desde el punto de vista literario (el ritmo, la simetría, la proporción, en una palabra, la belleza del mismo).
Los ejemplos podrían multiplicarse indefinidamente: muchos de éstos son pasajes claves del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Viceversa, hay multitud de pasajes en que es muy deseable que se palpe, como en hebreo y en griego, que se está en presencia de formas verbales y pronominales de tercera persona. Se está hablando de un "ellos' que es una expresión prototípica de la Sagrada Escritura: Dios habla a su profeta de un "ellos" misterioso que camina a la perdición; el salmista pide auxilio a su Dios contra un "ellos" a veces innominado que son sus "perseguidores", o "los malvados", o "los idólatras, gentiles", etc. La tercera persona aleja de la intimidad divina sea para abandonar a la "Casa Rebelde" o los gentiles, o por el contrario pidiendo que desde la lejanía se conviertan al Señor.
Hay ejemplos copiosos:

Multiplican ["ellos' innominados] las estatuas de dioses extraños;
no derramaré sus Iibaciones con mis manos ni tomaré sus nombres en mis labios.

                                                                                                                     Salmo 15



Del mismo modo, en un pasaje central del Sermón de la Montaña (Mt 5, 14-16) leemos:

Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad puesta en lo alto de un monte. Ni encienden una lámpara y la ponen debajo de un recipiente sino sobre el candelabro, e ilumina a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

El juego entre el "vosotros" (el "tú" plural del Cuerpo de Cristo) y sus posesivos "vuestras" y "vuestro" contrastan admirablemente con el sujeto indeterminado "encienden" y "ponen" y con las terceras personas del plural "todos los que están e!1la casa" Y "los hombres", de los que se predica que "vean" y "glorifiquen". De las solas formas gramaticales surge todo un hilo para una profunda exégesis y reflexión teológica.
En cambio, si el pasaje es "traducido" al uso del pronombre "ustedes", resulta una total confusión. No se sabe quiénes encienden y ponen la lámpara, de quién es la luz, de quiénes son las buenas obras y de quiénes es el Padre que está en los cielos. Cuestiones no indiferentes, sin duda.


Apéndice sobre Sagrada Escritura y Liturgia

La tesis de que el lenguaje de las traducciones de la Sagrada Escritura -o su lectura en la liturgia- debe acercarse lo más posible al lenguaje de la calle es lo que se llama propiamente un prejuicio. No se la somete al examen de la luz de la razón ni de las ciencias. Es, en verdad, la postura de una escuela litúrgica, que -como todas las
escuelas sujetas a la moda- hoy están y mañana pasarán. Habrán envejecido. Todo lo que se aparta del sentir de la piedad tradicional de la Iglesia, se aparta de la fuente de la eterna juventud, pierde el contacto con aquello que es siempre nuevo porque es eterno. La Iglesia ama e incorpora lo nuevo, pero no incorpora el error, o la fealdad. Muchas de las modas litúrgicas de los clérigos de hoy ofenden a la piedad de los fieles, viejos y jóvenes, distinguidos o humildes.
1. Una vez más asistimos a un signo de división entre los clérigos, con el inevitable desconcierto de los laicos. Pues unos ministros se acomodan al uso nuevo, mientras que otros se atienen al tradicional.
2. Se da también la división dentro de la Acción Litúrgica, pues unas partes de la misma tendrán lugar con el tratamiento de "ustedes" con formas verbales y pronominales de la tercera persona del plural, mientras que otras partes (por ejemplo la Consagración) se hacen hasta ahora con la segunda persona del plural "vosotros" y las formas verbales correspondientes.
3. El deseo de expresarse "en el idioma exacto que habla la gente de la calle", con la pretensión de serles cercanos e inteligibles, desconoce principios elementales de la lingüística.
Toda lengua tiene diversos niveles: diferencias regionales, sociales, profesionales, literarias, etc. El creyente, consciente de que a Dios se debe un trato especial, siente la necesidad de una liturgia de singular belleza. "Decef". Corresponde. Es bello. Lo contrario sería vulgar, inadecuado, con una "sombra moral" en razón de las circunstancias, importante fuente de la moralidad.
Por ejemplo, en Suiza la Misa no se celebra en el dialecto que la gente habla todo el día, sino en alemán Hochdeutsch (o como dicen ellos: in der Hochsprache) que es el idioma de la escuela y de los libros. Alemania, Italia, los países escandinavos, etc., están poblados de infinidad de dialectos de gran pujanza en la vida cotidiana. Sin embargo, la Liturgia -incluso la homilía- en dialecto sería impensable, inimaginable a toda persona de criterio, culta o ruda. No hay misales ni leccionarios en alemannisch ni en suavo ni en napolitano ni en siciliano ni en romanesco, por nobles que sean estos dialectos, algunos de los cuales tuvieron y tienen sus poetas y sus folkloristas de renombre. Así también los gramáticos de la lengua castellana -extendida en vastísimos territorios y carente de dialectos- han acordado formas morfológicas donde los usos regionales deben encontrar su punto de convergencia.
Las lenguas tienen sus niveles. No se habla el mismo nivel en la casa, en la calle, en la ·escuela, en los Tribunales, en los discursos cívicos, en la Acción Litúrgica. Esto es un patrimonio universal de la humanidad, del hombre que pronuncia su palabra en la variedad del cosmos que Dios le ha dado.


Apéndice litúrgico II

La Conferencia…, en Asamblea Plenaria Extraordinaria,… con firma de…., pide a la Santa Sede la concesión del uso de "ustedes".
Entre las razones que ofrece dice (citamos textualmente):

1. "Se justificó el cambio para superar el apego a lenguaje del pasado que ya no se usa". Error grave: en España "vosotros" se usa y es cada vez más presente; en Hispanoamérica nunca fue "pasado" pues desde los tiempos de la Conquista se difundieron usos de la época, de especial respeto, como "ustedes" e incluso "vos". en lugar de "tú" en algunas regiones.
2. "Vosotros es exclusivo masculino, mientras el ustedes es neutro y por tanto estaría más de acuerdo con el respeto a la diversidad de género". Otro error de gramática, además del intento de introducir en la lengua castellana un problema típico de la lengua inglesa en las últimas décadas.
3. "La lengua evoluciona y en este tema esa es (sic!) la evolución la que recomienda el paso al ustedes'. La lengua evoluciona, pero no en este tema. Tercer error.
En un documento anterior (9-11-98) se confunde "vosotros" con el "plural mayestático". Se ignoran nociones elementales de gramática, que antiguamente aprendíamos en la escuela primaria y secundaria.

Se dice en Irlanda: "Tierra sin lengua, tierra sin alma".