jueves, 4 de junio de 2020

Mes del Sagrado Corazón de Jesús



Comenzamos hoy, el mes de junio. La tradición de la Iglesia y la piedad popular han dedicado este mes a honrar y desagraviar el Sagrado Corazón de Jesús. Esto es así en atención a que la Solemnidad del Sagrado Corazón, fijada el viernes posterior a la octava de Corpus Christi, suele celebrarse en este mes. Así mismo, desde hace varios años, se dedica este día a la Jornada de oración por el Clero.

Este año, el Santo Padre, instituyó este día como inicio del Año de Oración por la santificación del Clero y ha enriquecido con innumerables indulgencias para clérigos y laicos que eleven oraciones o realicen obras pías según esta intención

Es así como, en esta oportunidad, los cristianos deberemos intencificar nuestra devoción al Sagrado Corazón. Aquellos que no lo tengan por costumbre, sería muy conveniente que comiencen en este mes la práctica de los 9 Primeros Viernes del Mes, confesando y comulgando.

Entre las muchas promesas que Jesús hizo a Santa Margarita María de Alacoque, una hay digna de particular mención, hecha en el año 1689, un año antes de su muerte. Es la duodécima de las que suelen ser publicadas en los devocionarios, y dice: ¨Te prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que mi Amor todopoderoso concederá a todos los que comulgaren el primer viernes del mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la perseverancia final; ellos no morirán en mi desgracia, ni sin haber recibido los santos sacramentos, siéndoles mi Corazón asilo seguro en aquel trance supremo¨.

Dediquemos este mes a ofrecer oraciones y penitencias en honor del Corazón de Jesús. Pidámosle perdón cada día, varias veces, por nuestros pecados y los del mundo entero. Roguémosle por los clérigos, para que sean fiel reflejo del Divino Pastor, manso y humilde de corazón.

Recemos las letanías del Sagrado Corazón, hagamos pequeñas visitas al Santísimo Sacramento, recitemos jaculatorias al Corazón de Jesús mientras cumplimos nuestros deberes de estado, y tratemos de difundir entre nuestros amigos, la desgraciadamente olvidada Práctica de los Primeros Viernes.

Finalmente invitamos a todos los cristianos, en especial a los sacerdotes, a responder al llamado del Papa. Instamos a los clérigos a que tomando el ejemplo del Santo Cura de Ars, pasen más tiempo en el confesionario e inculquen en los fieles el amor al Sagrado Corazón de Jesús.

miércoles, 3 de junio de 2020

La Comunión en la mano es de origen calvinista




Athanasius Schneider, experto en Patrística y obispo auxiliar en Kazajistán, explicó en una emisora de Radio María cómo se comulgaba entonces.




Athanasius Schneider tiene 50 años, es ucraniano y desde 2006 ha ejercido comoobispo auxiliar en dos diócesis de Kazajistán, una ex república soviética con un 26% de población cristiana, mayoritariamente ortodoxa pero con una pujante comunidad católica.

Recientemente, monseñor Schneider, que es experto en Patrística e Iglesia primitiva, explicó en la emisora de Radio María en el sur del Tirol las diferencias entre la forma de comulgar en la Iglesia primitiva y la actual práctica de la comunión en la mano.

Según afirmó, esta costumbre es "completamente nueva" tras el Concilio Vaticano II y no hunde sus raíces en los tiempos de los primeros cristianos, como se ha sostenido con frecuencia.

En la Iglesia primitiva había que purificar las manos antes y después del rito, yla mano estaba cubierta con un corporal, de donde se tomaba la forma directamente con la lengua: "Era más una comunión en la boca que en la mano", afirmó Schneider. De hecho, tras sumir la Sagrada Hostia el fiel debía recoger de la mano con la lengua cualquier mínima partícula consagrada. Un diácono supervisaba esta operación.

Jamás se tocaba con los dedos: "El gesto de la comunión en la mano tal como lo conocemos hoy era completamente desconocido" entre los primeros cristianos.


Origen calvinista


Aun así, se abandonó aquel rito por la administración directa del sacerdote en la boca, un cambio que tuvo lugar "instintiva y pacíficamente" en toda la Iglesia. A partir del siglo V, en Oriente, y en Occidente un poco después. El Papa San Gregorio Magno en el siglo VII ya lo hacía así, y los sínodos franceses y españoles de los siglos VIII y IX sancionaban a quien tocase la Sagrada Forma.


Según monseñor Schneider, la práctica que hoy conocemos de la comunión en la mano nació en el siglo XVII entre los calvinistas, que no creían en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía. "Ni Lutero", que sí creía en ella aunque no en la transustanciación, "lo habría hecho", dijo el obispo kazajo: "De hecho, hasta hace relativamente poco los luteranos comulgaban de rodillas y en la boca, y todavía hoy algunos lo hacen así en los países escandinavos".




Fuente: www.religionenlibertad.com

Sagrado Corazón de Jesús - Revelaciones a Santa Margarita María


Una vez entre otras, escribe Sta. Margarita, "que se hallaba expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme retirada en mi interior por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, Jesucristo mi Amado se presentó delante de mi todo resplandeciente de Gloria, con sus cinco llagas brillantes, como cinco soles y despidiendo de su sagrada humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón."

Entonces Jesús le explicó las maravillas de su puro amor y hasta que exceso había llegado su amor para con los hombres de quienes no recibía sino ingratitudes. Esta aparición es mas brillante que las demás. Amante apasionado, se queja del desamor de los suyos y así divino mendigo, nos tiende la mano el Señor para solicitar nuestro amor.
Le dirige las siguientes peticiones:

- Comulgarás tantas veces cuanto la obediencia quiera permitírmelo
-Jueves a viernes haré que participes de aquella mortal tristeza que Yo quise sentir en el huerto de los olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía mas difícil de sufrir que la muerte.
-Por acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre en medio de todas mis congojas, te levantaré de once a doce de la noche para postrarte durante una hora conmigo; el rostro en el suelo, tanto para calmar la cólera divina, pidiendo misericordia para los pecadores, como para suavizar, en cierto modo, la amargura que sentí al ser abandonado por mis apóstoles, obligándome a echarles en cara el no haber podido velar una hora conmigo...

"Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, se presentó Jesucristo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas que se presentaban como otro tanto soles, saliendo llamaradas de todas partes de Su Sagrada Humanidad, pero sobre todo de su adorable pecho que, parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas. Entonces fue cuando me descubrió las inexplicables maravillas de su puro amor con que había amado hasta el exceso a los hombres, recibiendo solamente de ellos ingratitudes y desconocimiento.

"Eso," le dice Jesús a Margarita, "fue lo que más me dolió de todo cuanto sufrí en mi Pasión, mientras que si me correspondiesen con algo de amor, tendría por poco todo lo que hice por ellos y, de poder ser, aún habría querido hacer más. Mas sólo frialdades y desaires tienen para todo mi afán en procurarles el bien. Al menos dame tú el gusto de suplir su ingratitud de todo cuanto te sea dado conforme a tus posibilidades."

Ante estas palabras, Margarita solo podía expresarle al Señor su impotencia, Él le replicó: "Toma, ahí tienes con qué suplir cuanto te falte." Y del Corazón abierto de Jesús, salió una llamarada tan ardiente que pensó que la iba a consumir, pues quedó muy penetrada y no podía ella aguantarlo, por lo que le pidió que tuviese compasión de su debilidad. El le respondió:
"Yo seré tu fortaleza, nada temas, solo has de estar atenta a mi voz y a lo que exija de ti con el fin de prepararte para la realización de mis designios."
Entonces el Señor le describió a Margarita exáctamente de que forma se iba a realizar la práctica de la devoción a Su Corazón, junto con su propósito, que era la reparación. Finalmente, Jesús mismo le avisa sobre las tentaciones que el demonio levantará para hacerla caer.

"Primeramente me recibirás en el Santísimo Sacramento tanto como la obediencia tenga a bien permitírtelo; algunas mortificaciones y humillaciones por ello habrán de producirse y que recibirás como gajes de mi amor. Comulgarás, además, todos los primeros viernes de mes, y en la noche del jueves al viernes, te haré participe de la mortal tristeza que quise sentir en el huerto de los Olivos, cuya tristeza te reducirá, sin que logres comprenderlo, a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Para acompañarme en la humilde plegaria que elevé entonces a mi Padre, en medio de todas tus angustias, te levantarás entre las once y las doce de la noche para postrarte conmigo durante una hora, con la cara en el suelo, tanto para apaciguar la cólera divina, pidiendo por los pecadores, como para endulzar de algún modo la amargura que sentía por el abandono de mis apóstoles, lo cual me llevó a reprocharles que no habían podido velar una hora conmigo. Durante esa hora harás lo que te diga. Pero, oye hija mía, no creas a la ligera todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes."

Tomado de "Vida y Obras completas de Santa Margarita Maria de Alacoque"

lunes, 1 de junio de 2020

sábado, 30 de mayo de 2020

PIO XII y FÁTIMA



Estoy preocupado por lo que le ha confiado la Santísima Virgen a la Hermana Lucía de Fátima. El insistir por parte de la Santa Señora sobre los peligros que amenazan a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que representa alterar la Fe en su liturgía, en su teología y en su alma.
Siento entorno mío que los innovadores desean desmantelar la Sagrada Iglesia, destruir la llama universal de la misma, rechazar sus ornamentos y llenarla de culpas por su pasado histórico. Estoy convencido que la Iglesia de Pedro deberá reinvindicar su pasado, de otra forma excavará su propia tumba.
Combatiré esta batalla con todas mis fuerzas tanto al interno de la Iglesia como al externo de Ella, aunque las fuerzas del mal quizás un día se pudieran aprovechar de mi persona, de mis acciones o de mis escritos, como se busca hoy deformar la historia de la Iglesia. Todas las herejías humanas que alteran la Palabra de Dios son inventadas para hacerlas parecer mejores que Ella.
Llegará un día en el que el mundo civilizado renegará al propio Dios, cuando la Iglesia dudará como dudó Pedro. Será tentada de creer que el hombre es Dios, que Su Hijo es un símbolo, una filosofía como tantas otras. En las Iglesias los católicos buscarán las lámparas rojas donde Nuestro Señor nos espera, como la pecadora en lágrimas delante el sepulcro vacío, gritando: “¿A dónde se lo han llevado?.
Entonces se levantaran los sacerdotes del Africa, del Asia, de las Américas -los formados en seminarios misioneros- que dirán y proclamararán que el “Pan de la Vida” no es un pan cualquiera, que la Madre del Dios-Hombre no es una madre como muchas otras. Y seran cortados a pedazos por testimoniar que el Cristianismo no es una religión como las otras, porque su Cabeza es el Hijo de Dios y la Iglesia Católica es Su Iglesia».

Palabras del Cardenal Eugenio Pacelli (luego Pio XII) al conde Enrico Pietro Galeazzi y a Mons. Slozkaz en 1933.

miércoles, 29 de abril de 2020

Cinco Primeros Sábados




Lucía, vidente de Fátima, era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España
cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Santísima Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:"Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

Lucía le habló (a Jesús) de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: "Sí; todavía con más tiempo, con tal que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María". La intención de hacer esta reparación al Inmaculado Corazón de María puede ponerse al principio.

¿Por qué 5 Sábados?

Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de
reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:
1- Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.
2- Contra su virginidad.
3- Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los
hombres.
4- Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la
indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.
5- Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.”

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi
misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder
el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto
a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a
misericordia para con esas almas".

Reglas para vivir santamente



Estimados amigos,

A continuación, transcribo estos breves consejos, redactados hace muchos años. Algunos pequeños detalles son un tanto antiguos, a pesar de ello sus ideas rectoras no han dejado de perder vigencia. Se darán cuenta de la sencillez con que están escritos y de la pureza de intención que los anima.

Muchas generaciones de fieles católicos, los han seguido silenciosa y humildemente en su caminar hacia la Patria Celestial. Cuando lean estas líneas, será inevitable recordar aquella abuela, aquel padre, a ese tío o a ese sacerdote anciano, que vivían su fe con humana naturalidad, pero con sobrenatural simpleza. Personas a quienes hemos canonizado en nuestros corazones, y que tenemos la certeza de que ya gozan de la Visión de Dios.

Algunos me dirán que estas prácticas resultan arcaicas en estos tiempos. En la actualidad casi todas ellas han sido olvidadas y abandonadas por nosotros, y reemplazadas por otras formas, nuevas formas.

Sobre todo en este tiempo de Cuaresma, pienso que sería bueno recordar estos pensamientos, e incorporarlos a nuestra vida de piedad. Lo útil, la razón y el sentir parecen ser los principios que rigen nuestras vidas y conducen a la humanidad a un terrible y frío sin sentido. Frente a ello, aprovechemos estos breves pero sabios consejos, en los que se ve la calidez de la Verdad.



Que San José, maestro de vida interior, nos ayude a vivir santamente
.


Hay muchísimos a quienes toda la vida les pasa en propósitos, y llegando la hora de la muerte, se encuentran muy llenos de buenos deseos y muy vacíos de buenas obras, cuando ya no hay tiempo de enmendarlo. Para que tú, devoto lector, no incurras en este tan perjudicial engaño, quiero proponerte en modo fácil de reducir a la práctica esos deseos, y un método de acciones virtuosas para cada año, mes, semana y aun para cada día.


Para cada año

I. Señalar un día para emplearlo únicamente en el cuidado de tu alma, y en este tiempo hacer confesión general, o al menos del año pasado o de la última, escogiendo para este efecto un confesor docto, santo y de quien tengas una entera satisfacción, para continuar en adelante confesándote con él, y consultándole en todas tus cosas, lo que importa sumamente para caminar con acierto; debiendo persuadirte que Dios le asistirá más que a ningún otro para que te dirija con su consejo.

II. Prepararse y disponerse para las festividades más solemnes con particulares ejercicios de piedad, como ayunos, penitencias, novenas, oración y lección de aquella fiesta o misterio.

III. Celebrar con particular devoción las fiestas del Señor y de la Virgen Santísima, visitando alguna iglesia o altar de su advocación, y confesando y comulgando aquel día.



Para cada mes

I. Tomad por particular patrono de todo el mes algún Santo, celebrando su día con ejercicios de mayor piedad y devoción.

II. Determinad un día del mes en el cual, por espacio a lo menos de media hora, os tomaréis cuenta del adelantamiento y el atraso que hubierais hecho en el aprovechamiento de vuestra alma, y lo manifestaréis sinceramente a vuestro director.

III. Comulgaréis en el mes las veces que vuestro Padre espiritual os ordenare, renovando en este tiempo los buenos propósitos que habéis hecho; y si aún no hubiereis determinado el estado que debéis tomar, éste es el tiempo de pedirle a Dios luz para no errar en una elección de tanta consecuencia, de cuyo acierto las más veces depende la salvación, pues teniendo a Dios dentro de vos mismo, oiréis más de cerca su voz.



Para cada semana

I. Santificaréis las fiestas, a más de oír devotamente la Misa, acudiendo a alguna congregación, asistiendo al sermón y otros ejercicios santos, visitando alguna iglesia donde haya indulgencia o esté expuesto el Santísimo Sacramento.

II. No dejéis en todo caso de acudir a donde se explique la doctrina cristiana; y si os halláis en estado de instruir a otros, hacedlo con mucha paciencia o caridad, entendiendo que este es oficio de apóstol y de mucho merecimiento para con Dios.

III. Asistid siquiera un día a la semana a alguna iglesia donde se tenga oración y se haga algún ejercicio de penitencia corporal, y tanto en la oración como en las mortificaciones, proceded por el consejo de vuestro Padre espiritual.



Para cada día

I. Dejad la cama a buena hora, y sea lo primero levantar vuestro corazón a Dios, ofreciéndole todas las acciones de aquel día; pedidle no permita caigáis en algún pecado, especialmente en aquellos a que más os inclinan vuestras pasiones, y proponeos la enmienda de todo corazón. Tened la intención de ganar todas las indulgencias que podáis aquel día; encomendaos de veras a la Virgen Santísima, al Ángel Custodio, al santo de vuestro nombre y a los que tuviereis por especiales abogados y a las santas almas del Purgatorio.

II. Emplead por lo menos un cuarto de hora en la oración mental; oíd todos los días la Misa con devoción; leed algún libro espiritual, y procurad no perder el fruto leyendo después libros profanos o dañosos. A la noche examinaréis todas las acciones, pensamientos y palabras de aquel día; si hallareis alguno bueno, dareís gracias a Dios, a quien debéis atribuirlo; de lo malo pediréis perdón imponiendoos la enmienda.

III. Procurad con particular cuidado huir de las malas compañías, de las conversaciones inmodestas, de los juegos inmoderados, y en general vivir con sumo cuidado para no caer en los lazos que cautelosamente os arma el Demonio, ocultando el peligro de las ocasiones.

IV. Entre día, y con la mayor frecuencia que podaís, acordaos que Dios os mira, y particularmente en las tentaciones de que fuereis combatidos, acudid a Su Majestad con algunas oraciones jaculatorias. Ofrecedle vuestras acciones indiferentes, el estudio, los negocios de vuestro estado, la recreación honesta, dando gloria al Señor en todas las cosas y procurando en todas aumentar vuestros merecimientos. Huid del ocio, origen de muchos y graves pecados. Atended seriamente al estudio o al cuidado de vuestra casa o familia, según fuere vuestro estado, porque esto es lo que Dios quiere de vosotros. Finalmente, tened entendido que cual fuere vuestra vida, así os hallaréis en la hora de la muerte.


Tomado del libro: ¨Las Joyas del Cristiano¨

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino