martes, 8 de mayo de 2012

Devoción a San Miguel Arcángel




La devoción y el culto a San Miguel, se remontan al Antiguo Testamento, era él el patrono del Templo, de allí que hoy lo sea de la Iglesia Universal.


La fiesta del 8 de mayo, hace memoria de una de las más famosas apariciones del Santo Arcángel, a quien desde los primeros tiempos, los cristianos han invocado con insistencia.


El rito tridentino celebra dos fiestas en su honor, y pide su intercesión en cuatro oportunidades durante la celebración de la Santa Misa. A estas, se agrega, en las Misas rezadas, una oración especial prescrita y redactada por el Papa León XIII. Sin dudas, que el pueblo fiel conservó entre sus normas de piedad, el invocar al Santo Arcángel, merced a las tantas oportunidades en que la liturgia lo honraba. Después de la reforma del Concilio Vaticano II, el culto a San Miguel se ha ido olvidando.


Es por ello que desde aquí, no dejaremos de insistir y promover esta devoción. Quienes recurrimos a él asiduamente, podemos dar testimonio de haber experimentado su auxilio. No pedir la valiosa intercesión del Defensor de la Iglesia, resulta un verdadero despropósito. Que pena, que tantos sacerdotes olviden instar al pueblo a honrar a San Miguel. En estos tiempos, tan adversos para la Iglesia, él sería un valioso protector contra el maldito, que no deja de hostigar a la Esposa de Cristo. Sería bueno que los martes, al menos, se pidiera la intercesión del Arcángel. La piedad popular ha dedicado ese día de la semana para honrar a los Santos Ángeles.

Para quienes quieran rezar a San Miguel, existen algunas oraciones que pueden ser útiles. La primera y más conocida es el Santae Michael Arcángele, del Papa León XIII, que puede encontrarse en cualquier Misal o devocionario. Otra oración es la que se encuentra en el Ritual Romano, al principio de del rito de exorcismo. También se puede rezar la Coronilla de San Miguel.

Al final de este artículo trascribimos un breve oración en forma de verso, que podrá aprenderse con facilidad y puede ser recitada en cualquier momento y durante las más variadas ocupaciones.

Escribe el Padre Azcárate en su libro La flor de la liturgia: ¨La devoción a los Ángeles, y aún el culto privado a los mismos, son tan antiguos como la Iglesia.

El Arcángel San Miguel, fue el primero y, hasta el siglo IX, casi el único festejado. Mejor dicho sus fiestas eran comunes a todos los Ángeles, como todavía sucede hoy con las existentes. Tal es

el carácter de las dos más celebradas hoy: la del 8 de mayo, que recuerda la aparición en el Monte Gárgano, y la del 29 de septiembre, que festeja la dedicación de una iglesia en la Vía Salaria, en Roma. Esta última es la fiesta clásica del Arcángel y la que celebra la iglesia universal, bajo el rito de primera clase.

Preséntasenos San Miguel, en estas fiestas como el Príncipe de la Milicia celestial, glorioso caballero del Altísimo y Defensor de la Iglesia universal, y como Ángel de la plegaria y de la adoración, que monta la guardia delante del altar y quema allí inciensos y perfumes en áureos turíbulos.¨



Bendito seas Miguel, 

que con ardor inaudito

destronaste a Luzbel.

Desde tu alto dosel

protege a la Iglesia santa;

que angustiada a ti levanta,

suplicante su clamor.

Hiere a satán y al error;

que hoy de nuevo se levanta.




Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

martes, 24 de abril de 2012

viernes, 20 de abril de 2012

El Patrocinio de San José


En el calendario gregoriano tradicional, el miércoles posterior al II Domingo después de Pascua, se celebra la Solemnidad de San José, o como es conocida popularmente el Patrocinio de San José.
Escribe el Padre Azcárate: La fiesta del 19 de marzo celebra a San José como Esposo de la Santísima Virgen, mientras que la de hoy lo aclama como Protector y Patrono de la Iglesia universal. San José que en Nazaret, guardó los dos tesoros más ricos del mundo, Jesús y María, guarda ahora con solícito amor el tesoro de la Iglesia Católica y cuanto, en torno a ella, vive y lucha por la gloria de Dios y la salvación de las almas: las Misiones, las instituciones católicas, las órdenes y congregaciones religiosas, la Acción Católica, los seminarios y noviciados. A todos alcanza la acción protectora de este ¨varón fiel y prudente, a quien el Señor puso al cuidado de su Familia¨ de Nazaret y de su Iglesia.
Transcribimos a continuación, el capítulo referente a la devoción a San José, del Directorio sobre piedad popular y liturgia, de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos.
Dios, en su providente sabiduría, para realizar el plan de la salvación, asignó a José de Nazaret, "hombre justo" (cfr. Mt 1,19), esposo de la Virgen María (cfr. ibid.; Lc 1,27), una misión particularmente importante: introducir legalmente a Jesús en la estirpe de David de la cual, según la promesa (2 Sam 7,5-16; 1 Cro 17,11-14), debía nacer el Mesías Salvador, y hacer de padre y protector para Él.
En virtud de esta misión, san José interviene activamente en los misterios de la infancia del Salvador: recibió de Dios la revelación del origen divino de la maternidad de María (cfr. Mt 1,20-21) y fue testigo privilegiado del nacimiento de Cristo en Belén (cfr. Lc 2,6-7), de la adoración de los pastores (cfr. Lc 2,15-16) y del homenaje de los Magos venidos de Oriente (cfr. Mt 2,11); cumplió con su deber religioso respecto al Niño, al introducirlo mediante la circuncisión en la alianza de Abraham (cfr. Lc 2,21) y al imponerle el nombre de Jesús (cfr. Mt 1,21); según lo prescrito en la Ley, presentó al Niño en el Templo, lo rescató con la ofrenda de los pobres (cfr. Lc 2,22-24; Ex 13,2.12-13) y, lleno de asombro, escuchó el cántico profético de Simeón (cfr. Lc 2,25-33); protegió a la Madre y al Hijo durante la persecución de Herodes, refugiándose en Egipto (cfr. Mt 2,13-23); se dirigía todos los años a Jerusalén con la Madre y el Niño, para la fiesta de Pascua, y sufrió, turbado, la pérdida de Jesús, a sus doce años, en el Templo (cfr. Lc 2,43-50); vivió en la casa de Nazaret, ejerciendo su autoridad paterna sobre Jesús, que le estaba sometido (cfr. Lc 2,51), instruyéndolo en la Ley y en la profesión de carpintero.
A lo largo de los siglos, especialmente en los tiempos más recientes, la reflexión eclesial ha puesto de manifiesto las virtudes de san José, entre las que destacan: la fe, que en él se traduce en adhesión plena y valerosa al designio salvífico de Dios; obediencia solícita y silenciosa ante las manifestaciones de su voluntad; amor y observancia fiel de la Ley, piedad sincera, fortaleza en las pruebas; el amor virginal a María, el debido ejercicio de la paternidad, el trabajo escondido.
La piedad popular comprende la validez y la universalidad del patrocinio de san José, "a cuya atenta custodia Dios quiso confiar los comienzos de nuestra redención" y "sus tesoros más preciados".
Al patrocinio de san José se confían: toda la Iglesia, que el beato Pío IX quiso poner bajo la especial protección del santo Patriarca; los que se consagran a Dios eligiendo el celibato por el Reino de los cielos (cfr. Mt 19,12): estos "en san José tienen...un modelo y un defensor de la integridad virginal"; los obreros y los artesanos, de los cuales el humilde carpintero de Nazaret se considera un especial modelo; los moribundos, porque, según una piadosa tradición, san José fue asistido por Jesús y María, en la hora de su tránsito .
La Liturgia, al celebrar los misterios de la vida del Salvador, sobre todo los de su nacimiento e infancia, recuerda con frecuencia la figura y el papel de san José: en el tiempo de Adviento; en el tiempo de Navidad, especialmente en la fiesta de la Sagrada Familia; en la solemnidad del 19 de Marzo; en la memoria del 1º de Mayo.
El nombre de san José aparece en el Communicantes del Canon Romano y en las Letanías de los Santos. En la Recomendación de los moribundos se sugiere la invocación al santo Patriarca y, en la misma circunstancia, la comunidad ora para que el alma del difunto, que ha partido ya de este mundo, encuentre su morada "en la paz de la santa Jerusalén, con la Virgen María, Madre de Dios, con san José, con todos los Ángeles y los Santos".
También en la piedad popular la veneración de san José tiene un amplio espacio: en numerosas expresiones de genuino folclore; en la costumbre, establecida al menos desde el siglo XVII, de dedicar los miércoles al culto de san José, costumbre sobre la que se desarrollan algunos ejercicios de piedad como los Siete miércoles en su honor; en las jaculatorias que brotan de los labios de los fieles;en oraciones, como la compuesta por el Papa León XIII, Ad te, beate Ioseph, que no pocos fieles recitan diariamente; en las Letanías de san José, aprobadas por san Pío X; en el ejercicio de piedad de la corona de los Siete dolores y los siete gozos de san José.
El hecho de que la solemnidad de san José (19 de Marzo) caiga en Cuaresma, en la que la Iglesia se dedica totalmente a la preparación bautismal y a la memoria de la Pasión del Señor, provoca ciertas dificultades de armonización entre la Liturgia y la piedad popular. Por lo tanto, las prácticas tradicionales del "mes de San José" se deben poner en sintonía con el tiempo litúrgico. La renovación litúrgica ha conseguido que el significado del periodo cuaresmal sea más profundo en los fieles. Con las debidas adaptaciones en las expresiones de la piedad popular, se debe favorecer y difundir la devoción a san José, teniendo siempre presente "el insigne ejemplo... que va más allá de los diversos estados de vida y se propone a toda la comunidad cristiana, sea cual sea la condición y tareas de cada fiel".No dejemos pues de invocar su Santo Nombre en este día. Roguemos al Santo Patriarca, por el Papa, la Iglesia y nosotros mismos. Que él nos proteja y defienda contra los enemigos del alma y el cuerpo.
Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

martes, 13 de marzo de 2012

Asperges me

Menos solemnemente:
Así lo hizo siempre hasta el más humilde sacerdote:

Aún hoy, así se hace, en la Forma Extraordinaria

El Vicario de Cristo, en la Forma Ordinaria:
PERO NUNCA ESTO:

sábado, 3 de marzo de 2012

Peregrinación a Luján

Los miembros del grupo Nuestra Señora de la Cristiandad invitan a la Tercera Peregrinación a Luján (de corte tradicional) que se realizará en abril del corriente año. Copiamos aquí la invitación publicada en el blog del mencionado grupo.
Querido Peregrino,
Le escribo para hacerle una invitación e informarle que los días 28, 29 y 30 de abril se llevará a cabo la 3ª Peregrinación anual a Luján, bajo el amparo de Nuestra Señora de la Cristiandad. Los Peregrinos parten de Rawson (Prov. Bs. As.), recorriendo en 3 días un poco menos de 100 km.
El objetivo de esta peregrinación es la santificación del alma a través de las gracias pedidas a Nuestro Señor, por intercesión de la Virgen María, ofreciéndole las penitencias, sacrificios y oraciones de los 3 días. El peregrinar es una práctica que todo cristiano debe procurar hacer para el aumento de la gracia en su alma. Por otro lado vamos a Luján, a los pies de la Virgen, patrona de la Argentina, a pedirle que nos conceda la gracia de poder vivir algún día la Cristiandad en nuestra Patria, y esperando poder ser partícipes de la construcción del orden social cristiano. Orden que se da en todos los niveles, desde la familia hasta la humanidad entera, ya que todo ha sido creado por y para Dios y todo tiene que ser instaurado en Cristo.
Ya que el centro de la vida de todo cristiano debe ser la Eucaristía, durante los tres días de Peregrinación, los caminantes pueden asistir a la Santa Misa, bajo la forma tridentina. Queremos hacer conocer y amar la Misa bajo esta forma que el Papa Benedicto XVI nos entusiasma a rezar. La Misa de cierre se celebrará el día lunes 30 (feriado) a las 17 hs en la Basílica de Luján a la que pueden asistir todos los que lo deseen. Los peregrinos que estén debidamente preparados se consagrarán a la Virgen, y los ya consagrados renovarán su promesa.
El grupo Nuestra Señora de la Cristiandad se encarga de toda la logística durante la Peregrinación. Por ello, si está interesado y desea mayor información puede enviar un mail ans.cristiandad@gmail.com o consúltenos en http://nscristiandad.wordpress.com/. Aquí también se encuentra información para la Consagración a la Virgen María.Habrá peregrinos de numerosos puntos del país y esperamos que estén todas las provincias presentes. Le pedimos que vaya confirmando su participación mandándonos la ficha de inscripción (archivo word: Descargar la Ficha de Inscripción). Esperamos poder contar con su presencia y sus rezos en favor de los Peregrinos. Si quiere colaborar con la difusión de la Peregrinación entre sus amigos y conocidos, Dios recompensará con muchos frutos su tarea de apostolado.Estamos a su disposición y contamos con sus oraciones.
Un saludo en Cristo y en María Nuestra Señora de la Cristiandad.

martes, 14 de febrero de 2012


sábado, 11 de febrero de 2012

Comunión de rodillas


Desde hace un milenio, ha sido habitual y obligatorio en el Rito Latino, que los fieles reciban la sagrada comunión de rodillas y en la boca. Esta práctica, arraigada desde tiempo inmemorial, fue sustituída por las Conferencias Episcopales en los años 70, luego de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. De allí en adelante la forma ¨habitual¨ para recibir la Eucaristía será hacerlo de pie.
En este orden de ideas, y tomando esta nueva praxis litúrgica, que era la más frecuente en el primer milenio, la Instrucción Redemptionis Sacramentum, en su apartado 90 expresa:¨Los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos», con la confirmación de la Sede Apostólica. Cuando comulgan de pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida reverencia, que deben establecer las mismas normas».¨
Es de notar que esta instrucción cita en primer lugar la forma tradicional de recepción. Más aún, se aclara que si se hace de pie, se recomienda un reverencia previa. En este texto, se puede ver con claridad que resulta preferible la forma tradicional y se intenta de alguna manera subsanar con una reverencia, la nueva praxis, que pareciera no ser del todo la mejor.
En los últimos años del Pontificado de Juan Pablo II, hemos visto como los fieles que se acercaban a recibir la Sagrada Comunión de sus manos, lo hacían de rodillas. Esto se debía a que el Santo Padre, permanecía sentado en la cátedra, pues sus problemas de salud le impedían estar de pie.
Sin embargo, con el Pontificado de Benedicto XVI, luego de unos meses, esta práctica fue retomada definitivamente. Es así que se constituye en la forma natural de recepción de la Santa Comunión, al menos cuando es administrada por el Sumo Pontífice. Así lo ha confirmado Mons. Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, cuando al asumir su cargo afirmaba que las Liturgias Papales debían constituirse en el modelo a seguir para toda la Iglesia Latina.
El citado dignatario, expresaba en una entrevista: ¨Benedicto XVI, comenzando a distribuir la Comunión en la boca y de rodillas con ocasión de la solemnidad del Corpus Domini del año pasado, en plena consonancia con lo que está previsto en la normativa litúrgica actual, ha querido posiblemente señalar una preferencia por esta modalidad. Por otro lado, se puede también intuir el motivo de esta preferencia: se ilumina mejor la verdad de la presencia real en la Eucaristía, se ayuda a la devoción de los fieles, se introduce con más facilidad en el sentido del misterio.¨
Resulta pues evidente que han quedado atrás, los tiempos en que los fieles que se arrodillaban, eran obligados a levantarse para recibir la Sagrada Comunión. Más aún, resulta ser que esta praxis parece estar siendo reestablecida. Es así como puede leerse en el apartado 91 de la Instrucción Redemptionis Sacamentum: ¨En la distribución de la sagrada Comunión se debe recordar que «los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos». Por consiguiente, cualquier bautizado católico, a quien el derecho no se lo prohiba, debe ser admitido a la sagrada Comunión. Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie.¨
Estas circunstancias, no se dan ni se dieron jamás en la Santa Misa celebrada según el Rito de San Pío V, en la que esta práctica inmemorial se ve inalterada. De hecho, no se concibe ni es lícito en este rito comulgar de pie si no es por causa grave. Del mismo modo, se excluye totalmente para los fieles, la posibilidad el recibir la comunión en sus manos.
Lo que pocos fieles parecen saber es que no sólo es lícito, sino también recomendable arrodillarse para recibir la Sagrada Comunión, en las liturgias celebradas según la Forma Ordinaria del Rito Romano. Por otro lado es este el modo que refleja con más evidencia la actitud de adoración y devoción debidas al Santo Sacramento, a la vez que exterioriza la humildad que debe impregnar el corazón de cada cristiano al recibir a su Rey y Señor.
Nichán Eduardo Guiridlian Guarino