lunes, 20 de octubre de 2008

El Motu Proprio y la Pacificación de la Iglesia


Cuando, habiendo cumplido ya 70 años, Joseph Ratzinger decidió publicar sus memorias, pensaba probablemente que la parte más interesante de su vida había ya pasado. No imaginaba el entonces cardenal que -por el contrario- ésta estaba aún por comenzar.

En el capítulo XII de estas memorias tituladas "Mi vida"… confiesa, hablando de la época de la reforma litúrgica: "yo estaba perplejo ante la prohibición del Misal antiguo porque jamás había ocurrido una cosa semejante en la historia de la liturgia… La imposición de la prohibición de este Misal que se había desarrollado a lo largo de los siglos desde el tiempo de los sacramentarios de la Iglesia antigua comportó una ruptura en la historia de la liturgia cuyas consecuencias sólo podían ser trágicas".


Ya en 1976, siendo aún simple sacerdote, había escrito respondiendo a un ilustre colega -importante catedrático de Derecho Romano que le había pedido su parecer- : "según mi opinión, se debería obtener la autorización, para todos los sacerdotes, de poder utilizar también en el futuro, el antiguo Misal; para cuyo uso debería permitirse "la más vasta libertad". En este mismo sentido se pronunció otras veces en los años subsiguientes.


La idea que lo ha conducido a sostener esta posición es que un Rito que fue camino seguro de santidad durante siglos no puede convertirse repentinamente en una amenaza, si la fe que en él se expresa sigue siendo considerada válida.


Y esto es así porque la legitimidad de la liturgia de la Iglesia reside en la continuidad de su tradición. No se trata aquí de una cuestión de mero apego afectivo o de "sensibilidad" ; es así en razón de la unidad, identidad y comunión de la Iglesia… más allá del tiempo. Podríamos aplicar aquí la bella expresión de Martin Mosebach, el escritor alemán del momento: "La tradición es la inclusión de los muertos en la vida presente" o, en palabras de Chesterton: "la tradición es la democracia de los muertos” es decir, una forma de “democracia” en la cual también los muertos pueden participar.


Es en esta misma perspectiva que el Motu Proprio Summorum Pontificum nos muestra que la liturgia de la Iglesia debe tener una continuidad intrínseca, pues lo que antes Ella creía que era la Misa no puede no creerlo ahora. Por eso, para ser legítimos ambos Misales, deben ser ambos "expresiones validas de la misma fe católica" y de ningún modo podrían presentarse como reflejo de visiones opuestas -y menos aún inconciliables- acerca de la acción litúrgica. Quien confíe en la rectitud doctrinal y el valor litúrgico del Misal utilizado ordinariamente, no debería temer su coexistencia con el uso recibido a través de los siglos, al contrario, debería confiar en que esta coexistencia pondrá de relieve una identidad doctrinal. Es precisamente esta defensa de la continuidad la que nos permite comprender que el Papa insista en que la duplicidad de Misales se debe explicar como “dos expresiones de la Lex orandi” que no pueden sino corresponder a una única “Lex Credendi”, dentro del marco disciplinar del rito romano ; procurando así evitar que se produzca el fenómeno inaudito de la existencia de dos “ritos” de la Misa fundados en principios distintos.


Pero la legitimidad de un rito litúrgico no sólo está dada por su identificación con los principios que rigieron la liturgia en el pasado sino también con los que rigen los demás ritos que existen actualmente (de los cuales algunos son, por otra parte, utilizados también por otras denominaciones cristianas de larga tradición). Es necesario, por lo tanto, que en la liturgia de la Iglesia haya además de una unidad "diacrónica", una unidad "sincrónica". De ahí un nuevo argumento para afirmar la permanente validez del Rito Romano tradicional y la necesidad de que la forma celebrada ordinariamente no difiera esencialmente de él: si la actual liturgia no pudiera identificarse substancialmente con las otras formas litúrgicas de la Iglesia tal como son celebradas en las demás tradiciones legítimas -pasadas o contemporáneas- perdería asimismo la legitimidad de su fundamento. Visto desde esta perspectiva y haciendo un análisis mas fino podríamos decir que el Motu Proprio es paradójicamente más una defensa del nuevo rito que del antiguo.


Una tercera dinmensión, el futuro, entra también en juego. Para ser breves me limito a recordar el dicho de la tribu Massai: “Nosotros no heredamos la Tierra de nuestros padres, sino que la pedimos prestada a nuestros hijos”.


Se insiste en que el motivo que llevó al Papa a publicar este Motu Proprio fue la existencia del conflicto -que lleva ya décadas- con los grupos llamados "tradicionalistas". Éste es sin duda un elemento que tiene gran importancia y que fue ocasión de la publicación del documento; pero si analizamos detenidamente el pensamiento de Joseph Ratzinger la justificación más profunda del Motu Proprio no se halla en el factor "político" sino en el teológico: aunque no existiera ningún "tradicionalista" habría, con todo, una situación anómala que requeriría un restablecimiento del orden.



Siempre ha habido y siempre habrá personas que se adaptan difícilmente a los cambios, sobre todo en estos tiempos de mutaciones aceleradas. Lo paradójico de la situación actual es que muchas veces quienes muestran inquietud ante lo que consideran una amenaza para la "reforma litúrgica" hacen ahora de "conservadores": aferrándose estrechamente al "statu quo" y manifestando su dificultad de adaptarse a la novedad de este redescubrimiento propuesto por el Papa reproducen las actitudes que se solían asociar habitualmente a los "tradicionalistas". Por otra parte, hasta ahora las personas que adherían a la llamada "Misa en latín" eran identificadas como la gente del "contra", pero está ocurriendo que los que -siguiendo el llamado de Benedicto XVI- se acercan a la liturgia heredada de nuestros mayores, son, cada vez con mayor frecuencia, gentes del "por" y los del "contra" son los que no quieren ni oír hablar de todo esto aferrándose a su "tradición" de cuarenta años.


Mas aún, con creciente frecuencia, quienes actualmente acogen con entusiasmo las "innovadoras" enseñanzas y disposiciones del Papa -disposiciones que expresan una renovada valoración de la tradición litúrgica- no sólo no obedecen a aquella mentalidad negativa, sino que, por el contrario, manifiestan la alegría del descubrimiento de algo nuevo: el redescubrimiento de la herencia, el reencontrase con sus raíces, en resumen: el tomar conciencia de pertenecer a una familia. Obviamente no a lo que se entiende en nuestra sociedad actual por "familia": mera asociación de individuos que comparten un período determinado de sus vidas con sólo el débil vínculo de un pacto fácilmente revocable, sin un pasado que los una y con un futuro impredecible; sino a una verdadera y profunda comunión de vida, con antepasados comunes, con una memoria común que los enorgullece: una familia que está formada no sólo por hermanos sino que tiene también padres y ancestros.

En resumen: El Papa Benedicto XVI con la promulgación del Motu Proprio Summorum Pontificum ha buscado, esto es claro, la pacificación de la Iglesia. Pero no se trata en el fondo únicamente de la paz con grupos más o menos rebeldes, ni la pacificación entre corrientes opuestas que crean tensión en el seno de la institución, sino la pacificación de la Iglesia consigo misma, con su memoria común, para que redescubra su identidad litúrgica en la riqueza de la continuidad.


Padre Gabriel Diaz Patri

miércoles, 8 de octubre de 2008

A 50 años del tránsito de S.S. Pio XII


De Zenit


Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI este jueves en la residencia pontificia de Castel Gandolfo a los participantes en el simposio organizado sobre la Pave the Way Foundation con el título "Examinando el papado de Pío XII", celebrado en Roma del 15 al 17 de septiembre.


Estimado señor Krupp, señoras y señores:


Para mí es un auténtico placer tener este encuentro con vosotros al final del importante simposio organizado por la Pave the Way Foundation, en el que han participado eminentes expertos para reflexionar sobre la generosa obra realizada por mi venerado predecesor, el siervo de Dios Pío XII, durante el difícil período del siglo pasado, que gira en torno la segunda guerra mundial. A cada uno de vosotros os doy mi más cordial bienvenida. Saludo de manera particular al señor Gary Krupp, presidente de la Fundación, y le doy gracias por las sentimientos que ha expresado en nombre de todos los presentes. Le agradezco, además, la información que me ha presentado sobre el desarrollo de vuestras sesiones de trabajo de este congreso, en las que habéis analizado sin prejuicios los acontecimientos de la historia, preocupados sólo de buscar la verdad. Mi saludo se extiende a todos los que están unidos a vosotros en vuestra visita, y aprovecho con gusto la oportunidad para enviar mi cordial saludo a vuestros familiares y seres queridos.




Durante estos días vuestra atención se ha dirigido a la figura y a la incansable acción pastoral y humanitaria de Pío XII, Pastor Angelicus. Ha pasado medio siglo desde su fallecimiento, acaecido aquí, en Catel Gandolfo, en las primeras horas del 9 de octubre de 1958, después de una enfermedad que redujo paulatinamente su vigor físico. Este aniversario constituye una importante oportunidad para profundizar en su conocimiento, para meditar en sus ricas enseñanzas, y para analizar de una manera conjunta su obra. Se ha escrito y dicho mucho sobre él en estos cinco decenios y no siempre se han enfocado correctamente los diferentes aspectos de su multiforme acción pastoral. El objetivo de vuestro simposio consiste precisamente en colmar algunas de estas lagunas mediante un análisis documentado sobre muchas de sus intervenciones, sobre todo aquellas a favor de los judíos, que en aquellos años eran perseguidos en toda Europa de acuerdo con el plan criminal de quien quería eliminarlos de la faz de la tierra. Cuando uno se acerca sin prejuicios ideológicos a la noble figura de este Papa, además de quedar impresionado por su elevado nivel humano y espiritual, es conquistado por su vida ejemplar y por la extraordinaria riqueza de sus enseñanzas. Se aprecia la sabiduría humana y la tensión pastoral que le guiaron en su largo ministerio y, de manera particular, en la organización de las ayudas al pueblo judío.


Gracias al amplio material de documentación que habéis recogido, enriquecido por múltiples y autorizados testimonios, vuestro simposio ofrece a la opinión pública la posibilidad de conocer mejor y de manera más completa lo que Pío XII promovió y realizó a favor de los judíos perseguidos por los regímenes nazi y fascista. Se puede ver, entonces, que no ahorró esfuerzos, allí donde fue posible, para intervenir directamente o a través de instrucciones dadas a personas e instituciones de la Iglesia católica en su favor. En las sesiones de vuestro congreso se han subrayado muchas intervenciones que realizó de manera secreta y silenciosa precisamente porque, al tener en cuenta las situaciones concretas de ese complejo momento histórico, sólo de esa manera era posible evitar lo peor y salvar al mayor número posible de judíos. Su entrega valiente y paterna fue, de hecho, reconocida y apreciada durante y después del tremendo conflicto mundial por comunidades y personalidades judías que no dejaron de manifestar su gratitud por lo que el Papa había hecho por ellos. Basta recordar el encuentro que mantuvo Pío XII el 29 de noviembre de 1945, con los 80 delegados de los campos de concentración alemanes, quienes en una audiencia especial que les concedió en el Vaticano, quisieron darle personalmente las gracias por la generosidad que demostró el Papa a los perseguidos durante el terrible período de nazifascismo.


Queridos señores y señoras: gracias por vuestra visita y por el trabajo de investigación que estáis realizando. Gracias a la Pave the Way Foundation por la constante acción que desarrolla para favorecer las relaciones de diálogo entre las diferentes religiones de manera que ofrezcan un testimonio de paz, de caridad y de reconciliación. Deseo vivamente que este año, que recuerda el quincuagésimo aniversario de la muerte de mi venerado predecesor, ofrezca la oportunidad de promover estudios más profundos sobre los diferentes aspectos de su persona y actividad para llegar a conocer juntos la verdad histórica, superando de este modo los prejuicios que aún quedan. Con estos sentimientos invoco sobre vuestras personas y sobre la labor de vuestro simposio la bendición de Dios.


Traducción del original inglés realizada por Jesús Colina


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

sábado, 4 de octubre de 2008

Misa Tradicional en Cordoba


Publicado en Una Voce Argentina

Gracias a las laboriosas gestiones de los integrantes de Una Voce Córdoba, se celebrará regularmente en esa sede la misa tradicional. Que Dios Nuestro Señor y la Santísima Virgen bendigan al señor Arzobispo de Córdoba, a los sacerdotes que han colaborado y se desempeñarán en este servicio, a las hermanas Adoratrices por su generosidad y excelente disposición y al equipo Una Voce Córdoba, que se ha movido con tanto empeño, diligencia, entusiasmo, constancia y, sobre todo, amor a la sacrosanta tradición de nuestra santa Iglesia. Trascribimos a continuación el decreto arzobispal, que además podrá verse en PDF haciendo click en en este lugar.

CARLOS JOSÉ ÑÁÑEZ

POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA

ARZOBISPO DE CÓRDOBA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA

VISTO el pedido espontáneo de un grupo de fieles y que se han observado las
normas del derecho;

CONSIDERANDO las facultades que se me conceden en el Motu Proprio "Summorum
Pontificum";

TENIENDO EN CUENTA la disponibilidad de la Madre Superiora y Comunidad de
las Hermanas Adoratrices Argentinas;

EN VIRTUD DEL art. 5 del mencionado Motu Proprio;

POR LAS PRESENTES LETRAS

1.. DETERMINO que los domingos, en horario a convenir, en la Iglesia de
las Hermanas Adoratrices Argentinas, situada en Rosario de Santa Fe 540 de
nuestra ciudad, se celebre la Misa según la edición típica del Misal Romano
promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962.


2.. NOMBRO al R. P. Prior de la Comunidad de los Padres Dominicos para que
designe para la celebración un sacerdote idóneo de acuerdo al Art. 5 § 4 del
Motu Proprio "Summorum Pontificum".

3.. PIDO a estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de
la parroquia a la que pertenecen, bajo la guía del obispo como establece el
CIC c. 392, evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la
Iglesia.

4.. COMUNÍQUESE a quienes corresponda, publíquese en el Boletín Oficial y
archívese.

DADAS en la Sede Arzobispal el veintinueve de septiembre del año del Señor
dos mil ocho, fiesta de los santos Arcángeles.

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

martes, 30 de septiembre de 2008

Historia del Santo Rosario



El instrumento que sirve para rezar el Santo Rosario, es decir, la camándula, tiene origen muy antiguo. Los anacoretas orientales usaban piedritas para contar contar el número de las oraciones vocales. En los conventos medioevales los hermanos legos, dispensados del rezo del Salterio por la poca familiaridad con el latín, completaban sus prácticas piadosas con el rezo de los "Padrenuestros". Para llevar la cuenta, San Beda, se había inventado una colección de granos insertados en una cuerda.

La camándula, pues, era la "herramienta" que utilizaban las personas sencillas que no sabían leer o que no tenían libros, para reemplazar el rezo del Salterio, es decir, los 150 Salmos de la Biblia que los religiosos tenían que rezar cada semana. Aquellos que no podían rezar los 150 Salmos de la Biblia, los reemplazaban por otras 150 oraciones, como por ejemplo: Padrenuestros, Credos, Ave María, etc.

La oración del Rosario, habría surgido en la Edad Media, fruto del amor de los cristianos por Santa María. Conocido como el "Salterio de Nuestra Señora", se habría utilizado la "camándula", para llevar la cuenta de las 150 Avemarías.



Mas allá de estos antecedentes, el Rosario tendría un origen sobrenatural. Según la tradición de la Iglesia, la misma Virgen Santa María, habíendose aparecido a Santo Domingo de Guzmán, le enseñó el rezo del Rosario y se lo recomendó como un medio eficaz para derrotar a los enemigos de la Fe católica.
Corría el año de 1208. Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y penitencia.

Un día, se le apareció la Santísima Virgen acompañada de tres princesas del cielo y le dijo: "¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?

- Oh, Señora, respondió él, vos lo sabéis mejor que yo, porque después de vuestro Hijo Jesucristo fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación".

Ella añadió: "Sabe que la pieza principal de la batería fue la salutación angélica, que es el fundamento del Nuevo Testamento. Por tanto si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, reza mi salterio".

La Virgen reveló: "Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de mi Hijo, unidas a la recitación del Avemaría, los enemigos podrán ser destruidos.Es el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección.Los fieles obtendrán muchas ganancias y encontrarán en mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles".

Santo Domingo contaba que veía a la Virgen sosteniendo en su mano un rosario y que le enseñó a recitarlo; dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

El Santo se levantó muy consolado y abrazado de celo por el bien de estos pueblos, entró en la Catedral y en ese momento sonaron las campanas (por intervención de los ángeles) para reunir a los habitantes.
Al principio de la predicación se levantó una espantosa tormenta, la tierra tembló, el sol se nubló y los repetidos truenos y relámpagos hicieron estremecer y palidecer a los oyentes.
La tormenta cesó al fin por las oraciones de Santo Domingo.

Continuó su discurso y explicó con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Rosario, que los moradores le abrazaron casi todos, renunciando a sus errores, viéndose en poco tiempo, un gran cambio en la vida y costumbres de la ciudad.

Así nació la devoción al Santo Rosario. Promotores de ello fueron los Frailes Predicadores, fundados por Santo Domingo. Poco a poco, se fue extendiendo por la cristiandad, merced a su simplicidad y al siempre creciente amor por María Santísima.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del Rosario y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo referentes a esta oración.

A lo largo de los siglos, la devoción al Santo Rosario se ha afianzado de tal modo en la vida espiritual de los católicos, que se lo tiene como la oración mariana por excelencia. Las recomendaciones de los Santos, las indulgencias con que lo han enriquecido los Papas, el amor del pueblo fiel a la Virgen, y sobre todo, la misma voz de Nuestra Señora en sus apariciones, no dejan de ser una constante invitación a rezar el Santo Rosario.

Publicado en Juventutem de Argentina por:


Nichán Edurado Guiridlian Guarino

viernes, 26 de septiembre de 2008

Los intelectuales clamaron por la Santa Misa



Un curioso pedido al Papa Pablo VI

Poca gente conoce la historia del primer pedido a favor de la subsistencia del Rito Tridentino cuándo se anunció en Novus Ordo Missae. Un grupo de intelectuales ingleses, luego apoyado por europeos y americanos se dirigieron al Papa Pablo VI para rogarle que no dejara perecer el rito multisecular de la Iglesia. Lo hicieron en nombre de la cultura, a través del entonces Cardenal Primado de Inglaterra, quién accedió gustosamente a presentar el pedido. Cuando el papa Montini leyó las firmas se detuvo sobre una de ellas: “Ah, Agatha Christie”, dicen que expresó al leer su nombre. Inmediatamente autorizó el permiso. Sin embargo, el entonces Prefecto de la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Bugnini, encargado de comunicar la respuesta Pontificia, anexó a ésta una nota personal sugiriendo que dicho permiso se mantuviera en la mayor reserva.


El texto de la carta de pedido es el siguiente:

“Si algún decreto insensato llegase a ordenar la destrucción total o parcial de las basílicas o las catedrales, obviamente serían las personas beneficiadas por la cultura -cualesquiera fuesen sus creencias personales-, quienes se alzarían horrorizadas en oposición a una posibilidad tal. Ahora el hecho es que las basílicas y catedrales fueron construidas para celebrar un rito que, hasta hace unos meses, constituía una tradición viva. Nos estamos refiriendo a la Misa Romana Tradicional. Aún así, de acuerdo a las últimas informaciones provenientes de Roma, existe un plan para hacer desaparecer dicha Misa hacia fines del año en curso. Uno de los axiomas de la publicidad contemporánea, tanto religiosa como secular, es que el hombre moderno en general, y los intelectuales en particular, se han vuelto intolerantes a toda forma de tradición y están ansiosos por suprimirlas y poner alguna otra cosa en su lugar. Pero, como muchas otras afirmaciones de nuestras máquinas publicitarias, este axioma es falso, Hoy, como en los tiempos pasados, la gente culta está a la vanguardia, allí donde es necesario el reconocimiento del valor de la tradición, y son los primeros en dar la voz de alarma cuando ella es amenazada. No estamos considerando en este momento la experiencia religiosa o espiritual de millones de individuos. El rito en cuestión, en su magnífico texto latino, ha inspirado una pléyade de logros artísticos invalorables -no solo obras místicas sino la de poetas, filósofos, músicos, arquitectos, pintores y escultores de todos los países y épocas. De este modo pues, el Rito pertenece a la cultura universal, tanto como a los hombres de Iglesia y a los cristianos formales. En la civilización materialista y tecnocrática de hoy con su creciente amenaza para la mente y el espíritu en su expresión creativa original -la palabra- parece especialmente inhumano privar al hombre de formas verbales que han alcanzado su más excelsa manifestación. Los firmantes de éste pedido, que es completamente ecuménico y apolítico, proceden de cada una de las ramas de la cultura europea y de otras partes. Quieren llamar la atención de la Santa Sede sobre la apabullante responsabilidad en la que incurriría en la historia del espíritu humano si se negara a permitir la subsistencia de la Misa Tradicional, incluso aunque esta subsistencia tuviera lugar junto con otras formas litúrgicas.”


Los firmantes:





Harold Acton (escritor), Vladimir Ashkenazy (pianista), John Bayler, Sir Lennox Berkeley (compositor), Maurice Bowra (académico), Agatha Christie (escritora), Kenneth Clark (escritor e historiador), Nevill Coghill (escritor), Cyril Connolly (crítico literario y escritor), Sir Colin Davis (director sinfónico), Hugh Delargy (politico irlandés Partido Laborista), Robert Exeter, Miles Fitzalan-Howard (17º Duque de Norfolk), Constantine Fitzgibbon (historiador y novelista), William Glock (crítico musical), Magdalen Gofflin, Robert Graves (poeta y novelista), Graham Greene (escritor), Ian Greenless, Joseph Grimond (politico ingles Partido Liberal), Harman Grisewood (escritor), Colin Hardie, Rupert Hart-Davis (editor), Barbara Hepworth (escultora), Auberon Herbert (filósofo y miembro del Parlamento), John Jolliffe, David Jones, Osbert Lancaster (caricaturista), F.R. Leavis (crítico literario), Cecil Day Lewis (poeta), Compton Mackenzie (escritor nacionalista escocés), George Malcolm (director sinfónico), Sir Max Mallowan (arqueólogo y marido de Agatha Christie), Alfred Marnau, Yehudi Menuhin (violinista y director sinfónico americano), Nancy Mitford (novelista), Raymond Mortimer (escritor y crítico literario), Malcolm Muggeridge (periodista), Iris Murdoch (escritor y filósofo irlandés), John Murray, Sean O’Faolain (escritor irlandés), E.J. Oliver, Lord Oxford and Asquith, William Plomer (escritor sudafricano), Kathleen Raine (poetisa), Baron William Rees-Mogg (periodista y escritor), Sir Ralph Richardson (actor), John Ripon, Charles Russell, Rivers Scott, Joan Sutherland (soprano australiana), Philip Toynbee (escritor y periodista), Martin Turnell, Bernard Wall, Sir Patrick Wall (militar y miembro del Parlamento), Edward Ingram Watkin (escritor y político pacifista), R.C. Zaehner (académico), Jorge Luis Borges (escritor argentino), Giorgio De Chirico (pintor pre-surrealista griego), Elena Croce, Wystan Hugh Auden (poeta anglo-americano), Bresson Dreyer, Augusto Del Noce, Julien Green (escritor americano), Jacques Maritain (filósofo francés), Eugenio Montale (poeta italiano), Cristina Campo, François Mauriac (Premio Nobel de Literatura), Salvatore Cuasimodo (escritor italiano), Evelyn Waugh (escritor), Maria Zambrano (ensayista y filósofa española), Elémire Zolla, Gabriel Marcel (filósofo francés), Salvador De Madariaga (diplomático e historiador español), Gianfranco Contini (crítico literario y filólogo italiano), Giacomo Devoto (lingüista italiano), Giovanni Macchia (crítico literario), Massimo Pallottino (arqueólogo italiano), Ettore Paratore (latinista italiano), Giorgio Basan (escritor italiano), Mario Luzi (senador italiano), Guido Piovene (escritor y periodista italiano), Andrés Segovia (músico español).

Tomado de "Católicos, Apostólicos y Romanos"

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

jueves, 18 de septiembre de 2008

Conocer la verdad historica sobre Pio XII


CIUDAD DEL VATICANO, 18 SEP 2008 (VIS).-El Papa recibió este mediodía en Castelgandolfo a los participantes en un simposio sobre la figura y la acción pastoral y humanitaria de Pío XII, promovido por la “Pave the Way Foundation”, cuyo presidente es Gary Krupp.


Tras recordar que ha transcurrido medio siglo de la muerte del Siervo de Dios Pío XII (9 octubre 1958), el Santo Padre afirmó que “se han escrito y se han dicho muchas cosas sobre él en estos cinco decenios, pero no siempre se han enfocado correctamente los diferentes aspectos de su multiforme acción pastoral”.


“El objetivo de vuestro simposio ha sido precisamente colmar algunas de estas lagunas mediante un análisis documentado sobre muchas de sus intervenciones, sobre todo aquellas a favor de los judíos, que en aquellos años eran perseguidos en toda Europa de acuerdo con el plan criminal de los que querían eliminarlos de la faz de la tierra”.


Benedicto XVI subrayó que “cuando se estudia sin prejuicios ideológicos la noble figura de este Papa (...) se aprecia la sabiduría humana y la intensidad pastoral que lo guiaron en su largo ministerio, y de modo particular en la organización de las ayudas al pueblo judío”.


Gracias a la documentación recogida y a los “testimonios acreditados”, el simposio, continuó, “ofrece a la opinión pública la posibilidad de conocer mejor lo que Pío XII realizó a favor de los judíos perseguidos por los regímenes nazi y fascista”.


El Papa puso de relieve que en los trabajos del simposio habían destacado “las numerosas intervenciones realizadas secreta y silenciosamente, precisamente porque dadas las situaciones concretas de aquel difícil momento histórico, solo de esa manera era posible evitar lo peor y salvar al mayor número posible de judíos”. La “valiente y paterna dedicación” del pontífice “fue reconocida y apreciada durante y después de la terrible guerra mundial por comunidades y personalidades judías, que manifestaron su gratitud por lo que había hecho por ellos”.


El Santo Padre dio las gracias a la “Pave the Way Foundation” por “la constante acción en promover las relaciones y el diálogo entre las religiones, de modo que ofrezcan un testimonio de paz, de caridad y de reconciliación”.


“Espero que este año en que se conmemora el 50 aniversario de la muerte de Pío XII -concluyó- ofrezca la oportunidad de promover estudios más profundos sobre varios aspectos de su persona y de su actividad, para conocer la verdad histórica, superando todos los prejuicios restantes”.



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

nichaneguiridlian@gmail.com

martes, 16 de septiembre de 2008

Fotos de la Santa Misa en Mar del Plata








Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
nichaneguiridlian@gmail.com